¡Epa, Bonchones! Párenle bola a este beta musical que acaba de explotar y está que arde más que el asfalto de Valencia a mediodía. ¿Ustedes ven a esos monstruos de la electrónica, The Chemical Brothers, y piensan que siempre fueron los reyes del mambo, verdad? ¡Pues nanai! La historia es otra y aquí se las vamos a desmenuzar con todos los hierros.
Resulta que los mismos panas, Tom Rowlands y Ed Simons, soltaron la perla en una nueva biografía visual que es una bomba: “Un día estás tocando sobre unos baños al fondo de un bar y al siguiente estás encabezando el cartel en Glastonbury”. ¡Qué tal! De un bareto de mala muerte a ser la cabeza del festival más arrecho del planeta. Ese es el viaje que se lanzaron estos dos genios que le cambiaron la cara a la música electrónica en los 90. Un carajo que empieza así, tiene que tener un cuento bueno que echar, y vaya que lo tienen.
El libro, que se llama “En pausa en la reflexión cósmica”, no es cualquier cosa. Son más de 300 páginas donde los propios Chemical Brothers echan el cuento, pero lo mejor es que llamaron a sus panas para que también soltaran la lengua. Y cuando decimos panas, hablamos de gente del calibre de Beck, el director Michel Gondry y, agárrense duro, el mismísimo Noel Gallagher de Oasis. ¡Casi nada, pues! Todos se sentaron a contar los secretos mejor guardados del dúo.
Y aquí es donde el chisme se pone bueno, Bonchones. Noel Gallagher, el tipo más rockero y bocón del Reino Unido, confesó que por culpa de The Chemical Brothers y la movida dance de Manchester, ¡colgó la guitarra por tres años! ¿Se imaginan? El creador de «Wonderwall» dejó las cuerdas para meterse de cabeza en el bonche electrónico. Él mismo lo dice: el secreto de los Chemical es que tienen un “gusto buenísimo”. Así de simple. Afirma que su música es una “puta locura” y que todo se reduce a tener una colección de discos increíble. ¡Toma dato para los que andan aprendiendo a DJ en el centro del país!
Pero la cosa no para ahí. El libro también deja claro por qué un concierto de estos tipos es una experiencia de otro mundo. No es solo poner play. Es un ataque a los sentidos. Afiches, fotos, y un recorrido por sus videos que son una obra de arte. El promotor que los contrató en el 95 lo explica clarito: sales de un toque de ellos y te acuerdas es del payaso gigante o de la chama sumergiéndose en el agua. Esos visuales se te pegan a las canciones como un chicle. Si esto sonara en la 107.1 con esos visuales en la cabeza, ¡la rumba sería épica! Es una conexión total entre lo que oyes y lo que ves, una locura psicodélica que te vuela la cabeza.
En fin, este libro es la prueba de que detrás de cada leyenda hay una historia de esfuerzo, un poquito de locura y, sobre todo, un talento brutal. Así que la próxima vez que escuchen “Hey Boy Hey Girl”, recuerden que esos mismos carajos empezaron tocando encima de unos baños. Para enterarse de estos y otros betas que mueven el mundo de la música, ya saben dónde quedarse. Somos la emisora número uno del centro del país, ¡la que te pone a valer!
¡Sintonía Total!
