¡Epa Bonchones, no se van a creer este beta musical que les traemos hoy! Olvídense de las divas de siempre, porque en el mundo de la música independiente hay una chama que está rompiendo todos los esquemas. Se llama Juana Aguirre y mientras lees esto, seguro anda a pata pela’ en su casa, poniendo un vinilo que ni en tus sueños más hipster habías escuchado. Así de pana, con esa vibra, es que está creando los sonidos que la están poniendo en el mapa. ¡Esto está que quema más que el asfalto de Valencia a mediodía!
Pero, ¿de dónde salió esta mujer? Agárrense, que su vida parece un guion de película. A los catorce años, ¡pum!, se fue a vivir a Nueva Zelanda. Allá, después de un accidente que la dejó en cama, en vez de achicopalarse se metió en un coro maorí. Sí, como lo leen, aprendiendo cantos ancestrales que de seguro son su arma secreta. Pero el periplo no terminó ahí. Después se lanzó a Bolivia, donde tocó en bares que no salen ni en Google Maps y hasta le echó un ojo a unos rituales paganos. ¡Pura calle y misticismo para inspirarse!
Cuando por fin regresó a Buenos Aires, la cosa se puso más criolla. Intentó estudiar varias carreras hasta que cayó en Diseño, donde dice que conoció a puros metaleros. ¿Se imaginan esa combinación? ¡Brutal! El diseño fue su resuelve por un tiempo, tanto que en plena pandemia pudo grabar un disco desde Bariloche gracias al teletrabajo. Esta artista es una todoterreno: canta, diseña, y hasta se protege con máscaras de cerámica que ella misma hace. ¡Una verdadera artesana del sonido y del arte!
Antes de ser la solista misteriosa que es hoy, Juana fue la voz de una banda llamada Churupaca por casi diez años. Imaginen una licuadora musical con reggae, música balcánica, flamenco y sonidos de circo. ¡Una locura total! Pero si hay algo que define a Juana, más allá de su música, es su look. Ojos negros intensos y un lunar gigante cerca del oído que, según los que saben, “escucha antes que su corazón”. Dicen que es como su antena personal para captar las melodías del universo. Un chisme es un chisme, Bonchones.
Ahora, con su nuevo disco ‘Anónimo’, Juana Aguirre dice que está haciendo música “más deconstruida”. ¿Qué significa eso en criollo? Que se olvidó de la típica canción de estrofa-coro-estrofa. Lo suyo ahora es un viaje, un trance sonoro sin mapa ni brújula, donde te dejas llevar. Es el reflejo de una vida llena de vueltas, de culturas y de arte. Una propuesta que si sonara en la 107.1, seguro detiene el tráfico en toda la ciudad para prestarle atención.
Así que ya lo saben, Bonchones, no le pierdan la pista a Juana Aguirre. Es la prueba de que la música más original viene de las historias más inesperadas. Sigan pegados a la radio que les trae los mejores chismes musicales, porque somos la emisora número uno del centro del país. ¡Sintonía Total!
