¡Epa, mis Bonchones! Suéltenlo todo porque les traigo un chismecito musical que está para ponerlo a todo volumen aquí en Valencia. ¿Se acuerdan de esa súper banda argentina llamada Serú Girán? ¡Claro que sí, papá! Pues agárrense, porque dos de sus duros, David Lebón y Pedro Aznar, se montaron un concierto que tiene a todo el sur del continente con el corazón en la mano y la lagrimita afuera.
Pero ojo, que el beta no es que la banda volvió completica. Faltaban dos piezas clave: el genio loco de Charly García y el inolvidable Oscar Moro que ya no está con nosotros. Entonces, ¿qué fue lo que armaron Lebón y Aznar? Un conciertazo llamado ‘Serú Girán por Lebón-Aznar’. Básicamente, un homenaje con todas las de la ley, un rescate emotivo que nos pegó directo en la nostalgia y nos recordó por qué estos tipos son leyendas vivientes del rock en nuestro idioma.
El cuento arrancó en el Movistar Arena de Buenos Aires con una pantalla gigante mostrando una playita, un guiño directo a Búzios, allá en Brasil, donde toda esta magia comenzó en 1978. ¡Imagínense ese viaje en el tiempo! Y de una, Lebón y Aznar, con un par de guitarras acústicas, se lanzaron ‘Parado en el medio de la vida’. La gente quedó en shock, una mezcla de llorantina con alegría colectiva. ¡Si eso sonara a todo meter en la 107.1, más de uno se para en plena Av. Bolívar a cantar a todo pulmón!
Pero no crean que todo fue baladita suave para cortarse las venas. ¡Qué va! De repente soltaron el poder funky-disco de ‘Frecuencia modulada’ y la banda que los acompañaba demostró que no estaban para jueguitos. Unos músicos todo terreno que le dieron un swing brutal a los clásicos. Lebón, con su guitarra que prácticamente habla sola, y Aznar, manejando el bajo como los dioses, dejaron claro que el espíritu de Serú está más vivo que nunca, potente y listo para el bonche.
Y aquí es donde la cosa se puso personal, Bonchones. David Lebón, con sus 74 años bien puestos, se paró ahí, con los ojos agüita’os, y soltó: ‘Nunca me imaginé que a los 74 años iba a llenar estadios’. ¡Pura humildad de un verdadero grande! Para rematar el momento emotivo, mientras sonaban temazos como ‘Cinema verité’, que son puro ADN de Charly García, un fanático desde el público gritó con el alma: ‘¡Gracias Charly!’. Porque aunque el maestro no estuviera físicamente en el escenario, su espíritu andaba echando broma por ahí. ¡Qué momento tan brutal, mi gente!
En definitiva, este show no fue solo un concierto, fue un abrazo al pasado, un recordatorio de que la buena música no tiene fecha de vencimiento. Un homenaje de dos panas a su propia historia y a la de miles de fanáticos que crecieron con ellos. Y hablando de buena música, ya saben dónde encontrar la mejor vibra para su día a día. Sigan pegados a la programación de Bonchona Radio, la emisora número uno del centro del país, porque aquí el bonche nunca para. ¡Sintonía Total!
