¡Epa mis Bonchones! Prepárense para este chismecito musical porque les traemos un beta que los va a dejar locos. Todos hemos vacilado hasta el amanecer con «Amor Narcótico» o le hemos dedicado «Procura» a ese culish, ¿verdad? Pero, ¿ustedes saben la historia real detrás del maestro Chichí Peralta? Agárrense, que el cuento es más sabroso que una empanada en la playa.
Resulta que el don de la percusión le picó desde carajito. ¡Y de qué manera! A los cuatro años, el pequeño Pedro René (así se llama en su cédula) tuvo un arranque de artista y se le ocurrió la genial idea de fabricar su primera tambora. ¿El material? Un humilde envase de aceite. ¿El problema? ¡Que para usarlo, vació todo el aceite del mes de la cocina de su mamá! ¡Casi lo dejan sin herencia por esa gracia! Por suerte, su papá, en vez de castigarlo de por vida, entendió la vaina y lo llevó a comprar una tambora de verdad. ¡De esa travesura nació una leyenda que pondría a bailar al mundo entero!
Mucho antes de que su nombre sonara en cada rincón de Valencia, Chichí Peralta no apareció de la nada. ¡Qué va! Este señor se pateó la calle y sudó la gota gorda como percusionista. Empezó con apenas 15 añitos en una agrupación llamada Grupo Fragmento, que luego se transformó en la mítica La Familia André. ¿Les suena? ¡Con ellos pegaron temas como ‘De oro’ y ‘Marcela’! Fue en esa época, dándole al cuero con todo, donde pulió ese estilo único que mezcla lo caribeño con un sabor que solo él sabe darle. Incluso, para que vean el nivel, llegó a formar parte de la banda de nada más y nada menos que ¡Juan Luis Guerra 4.40! Pura crema de la música.
Aquí es donde la cosa se pone buena, Bonchones. Lo que hace a Chichí un duro no es solo el merengue. El tipo es como un chef musical, uniendo en sus canciones instrumentos de su natal República Dominicana con sonidos de la India, Japón, Brasil y, ¡claro que sí, papá!, hasta de nuestra Venezuela. Es un sancocho sonoro mundial que te pone a mover el esqueleto sin que te des cuenta. Imagínense que suene una de esas fusiones a todo volumen en la 107.1 mientras van por la Av. Bolívar… ¡la locura total! Por eso es que sus temas, décadas después, siguen sonando frescos, como si los hubieran grabado ayer.
Y como si fuera poco, el maestro no se queda callado. Recientemente soltó una perlita sobre la inteligencia artificial en la música, diciendo que cuando la gente se acostumbre a no pensar para crear, «¿qué nos va a quedar?». ¡Un toma y dame directo a la tecnología! Un artista de la vieja escuela que defiende el alma y el corazón en cada nota, ¡como debe ser!
Chichí Peralta es la prueba viviente de que la pasión no tiene límites, ni siquiera el pote de aceite de la cocina. Desde una travesura infantil hasta los escenarios más grandes del mundo, su tambora sigue retumbando y uniendo culturas. Y aquí, en Bonchona Radio, le subimos el volumen a las leyendas que nos hacen vibrar. Sigan pegados a la emisora número uno del centro del país, donde el bonche nunca termina. ¡Sintonía Total!
