¡Epa, mis Bonchones! Agarren sus audífonos y súbanle volumen, que les traigo un beta musical de esos que pican y se extienden. ¿Saben de esas bandas que parecen tenerlo todo, pero por dentro la cosa está que arde? Bueno, así estaban los panas de The Smiths cuando soltaron una joya que, casi 40 años después, sigue sonando más brutal que nunca: el disco ‘The Queen Is Dead’. Y créanme, el título es solo el comienzo del chisme.
Imagínense esto: Inglaterra en los 80, un solo desastre con la Dama de Hierro, Margaret Thatcher, haciendo de las suyas. La gente andaba con la cara larga, sin trabajo y con menos esperanzas que un billete de 500. Y de repente, desde Manchester, salen cuatro carajos a ponerle letra y música a ese descontento. El cantante, un tal Morrissey, era un poeta con lengua de lija, un «bocón» con causa que no le tenía miedo a nada ni a nadie. Mientras los Sex Pistols habían sido puro grito y anarquía unos años antes, Morrissey era más filoso; te lanzaba una indirecta tan poética que te dejaba pensando tres días. Con ‘The Queen is Dead’, no solo le dijo adiós a la monarquía, sino que le sacó la radiografía a un imperio en decadencia. ¡Una cachetada con guante de seda que retumbó en todo el planeta!
Pero no se crean que todo era camaradería y lucha social. ¡Qué va! Mientras componían este himno para los desilusionados, por dentro el rancho estaba ardiendo. La guerra de egos entre Morrissey y el guitarrista Johnny Marr estaba a millón. Uno quería ser la estrella poética y el otro, el genio musical. A eso súmenle que no tenían un mánager que les pusiera orden, problemas con la disquera que les retrasó el lanzamiento y hasta un beta feo con el bajista, Andy Rourke. La tensión era tan fuerte que uno se pregunta cómo no se mandaron a freír espárragos en pleno estudio. De hecho, el disco casi se llama ‘Margaret On The Guillotine’ (‘Margarita en la Guillotina’), ¡imagínense ese escándalo sonando en la 107.1 a todo volumen! Al final, tuvieron el buen juicio de cambiarlo por un título más épico.
A pesar de todo ese caos, parieron una obra maestra. Este álbum es, sin exagerar, la piedra fundacional del rock indie. Es el papá de bandas como Oasis, Blur y hasta de muchas que escuchas hoy en día sin saber que le deben la vida a The Smiths. Marr se lanzó unos riffs de guitarra tan legendarios que todavía los estudian, y las letras de Morrissey siguen siendo tan vigentes que asusta. ‘The Queen Is Dead’ es ese disco que te pones para un viaje por la Regional del Centro y te sientes el protagonista de una película. Es oscuro, es romántico, es rebelde y, sobre todo, es increíblemente honesto. Es la prueba de que del caos y las peleas pueden salir las cosas más espectaculares.
Así que la próxima vez que escuchen un temazo como «There Is a Light That Never Goes Out», recuerden todo el zaperoco que había detrás. Este disco no es solo música, es historia pura, un chisme con una banda sonora de lujo que celebramos aquí, en la emisora número uno del centro del país. ¡Sintonía Total!
