¡Epa mis Bonchones! Siéntense y agárrense duro porque les traemos un beta musical que está más bueno que un tequeñón de media noche. ¿Se imaginan una banda que, al mismo tiempo, le dio la bendición al grunge de Kurt Cobain y le pasó el dato del spray para el pelo a los panas de Poison y Guns N’ Roses? ¡Pues dejen de imaginar, porque esa banda existe, se llama Redd Kross y aquí les vamos a soltar todo el chisme!
Fundada en 1979 por los hermanitos Jeff y Steven McDonald, esta gente fue como el ingrediente secreto de la movida rockera. Eran el eslabón perdido, los panas que estaban en todos los bonches pero que nunca se quedaban hasta el final para la foto. Mientras en Seattle se ponían camisas de leñador, Redd Kross ya había pasado por ahí; mientras en Los Ángeles se ponían licras de leopardo, ellos ya venían de vuelta. Eran como el fantasma del rock que todos admiraban pero pocos entendían del todo.
Su sonido es una locura, un hervido musical que si sonara a todo volumen en la 107.1 colapsaría la Autopista del Este en Valencia. Mezclan la energía del power pop con la distorsión del hard rock de los 70 y le echan un toque de psicodelia para que el viaje sea completo. Desde sus inicios demostraron que no estaban para jugar carritos, sacando discos que eran pura candela y hasta se lanzaron unos covers de Kiss y los Rolling Stones que les quedaron brutales, sellando ese estilo único que los caracteriza.
Pero el chisme se pone mejor, Bonchones. Resulta que en esta nueva etapa, el baterista de Redd Kross es nada más y nada menos que Dale Crover, ¡el mismo que le da a los tambores en Melvins! Y para devolver el favor, el bajista Steven McDonald se fue a tocar un tiempo con los Melvins. ¿Qué tal? Un intercambio de panas nivel pro. ¿Y saben qué los unió? Su fanatismo por Kiss. ¡El amor por el maquillaje y las plataformas los convirtió en familia! Es la prueba de que las leyendas se juntan.
Ahora, la pregunta del millón: si eran tan arrechos, ¿por qué no fueron mega famosos como Nirvana? Según el propio Steven, fue una bendición y una maldición. Al ser tan originales y no casarse con ninguna moda –ni el punk, ni el grunge, ni el hair metal–, nunca se subieron por completo a ninguna ola de fama. Se mantuvieron fieles a su propio beta, y aunque eso no les llenó los bolsillos al nivel de sus panas famosos, les dio algo más valioso: una identidad única y el respeto eterno de la industria. Son la banda favorita de tu banda favorita.
Después de idas y venidas, separaciones y hasta un documental, los Redd Kross están de vuelta y con más fuerza que nunca, demostrando que la calidad no tiene fecha de vencimiento. Redd Kross es la prueba de que en la música, como en la vida, a veces los más influyentes no son los que más suenan en todos lados. Y para eso estamos nosotros, Bonchones, para traerles estas joyas ocultas en la emisora número uno del centro del país. ¡Sintonía Total!
