¡Epa, Bonchones! Pónganse cómodos y sírvanse algo frío porque les traemos un beta musical de los 90 que está más bueno que un tequeñón de medio metro. Vamos a hablar de una jeva que llegó para romper el molde con apenas 18 añitos: la inigualable Fiona Apple. Su primer disco, ‘Tidal’, está cumpliendo años y la historia detrás es un tremendo novelón que ni te imaginas.
Seguro que más de uno recuerda esa portada. Una carajita con unos ojazos azules que te miraban como si te estuvieran escaneando el alma, ¿se acuerdan? Esa era la invitación de Fiona pa’ que te metieras en su cabeza. Y vaya que había de todo ahí dentro. La música era una mezcla brutal de rabia, tristeza y una sensualidad que te dejaba loco. Puros pianos intensos, baterías que te pegaban en el pecho… ¡imagínense eso sonando en la 107.1 mientras van por la autopista del Este! Un despelote seguro.
Pero como en todo buen chisme, la cosa no era color de rosa. Detrás de esa artista increíble había una chama que la pasó rudo. En el colegio le hacían la vida cuadritos, tuvo que lidiar con rollos familiares fuertes desde pequeña y hasta fue víctima de vainas horribles que la marcaron. Fiona no era la típica niña prodigio de familia perfecta; era una guerrera que transformó todo ese dolor y esa arrechera en la gasolina para crear canciones que, hasta el sol de hoy, nos erizan la piel. Una tipa que le echó pichón a la vida y ganó.
Y aquí es donde el beta se pone mejor. ¿Ustedes creen que ella llegó a un estudio con un maletín de reales y un padrino mágico? ¡Qué va! La historia parece sacada de una película. Resulta que la chama grabó un demo de tres cancioncitas con su papá. El chisme de pasillo es que esa cinta llegó a las manos de un pez gordo de Sony Music a través de… ¡la niñera de sus hijos! Así como lo leen, Bonchones. Una mezcla de talento y una suerte del tamaño de la Torre Eiffel. Por eso decimos que ‘Tidal’ fue casi un milagro.
Una vez que firmó, la presión fue brutal. La disquera necesitaba un palo musical, un hit para reventar la radio. ¿Y qué hizo Fiona? En un descanso de 45 minutos para almorzar, se sentó y escribió ‘Criminal’. ¡Sí, ese temazo que le dio un Grammy se cocinó en menos de lo que tardas en comerte un perro caliente en el hambre de Valencia! Y por si fuera poco, en medio de la grabación del disco tuvo que parar por un desorden alimenticio, un rollo súper delicado. ¿Y saben quién fue uno de sus grandes apoyos en ese momento? El mismísimo pana Lenny Kravitz, que la escuchó y la ayudó a salir de ese hueco. ¡Aplausos para los panas de verdad en la farándula!
Así que ‘Tidal’ no es solo un disco, es el testimonio de una artista que convirtió sus demonios en arte puro y duro. Una mujer que sentó las bases para muchas otras que vinieron después. Por historias como esta es que amamos la música, y por eso se las contamos aquí, en Bonchona Radio, la emisora número uno del centro del país.
¡Sintonía Total!
