¡Epa Bonchones, agárrense que este beta musical pegó duro! El mundo del rock latinoamericano está de luto y con un guayabo del tamaño de un estadio. Se nos fue un verdadero caballo, una leyenda de las baquetas: el gran Claudio «Pato» Strunz, el baterista que le metió candela a bandas icónicas como Hermética y Malón.
Y lo más loco de todo, es que el tipo estaba activo, echando cuentos hace apenas unas semanas en una entrevista. Nadie se esperaba este guamazo. Con apenas 59 años, el Pato colgó las baquetas para siempre, dejando un silencio que retumba en los oídos de todos los metaleros del continente. ¡Qué vaina tan repentina!
Pero aquí viene el chismecito que los va a dejar locos, sobre todo a los que viven pegados a un tutorial de YouTube. ¿Saben cómo aprendió a tocar este monstruo? ¡A puro pulmón y oído! En una época sin internet, el Pato se encerraba seis horas al día con un disco, tratando de adivinar qué carrizo estaban haciendo los bateristas gringos. Como él mismo decía, esa escuela de «autodidactas» los obligó a crear un estilo propio, único. ¡Nada de copiar y pegar, mi pana! Un verdadero artesano del doble bombo que se forjó a sí mismo.
Su llegada a Hermética en el 91 fue como meterle un motor V8 a un carro que ya corría. Con él grabaron joyas como «Ácido argentino», discos que si los pones a todo volumen en la 107.1 mientras vas por la Autopista del Este aquí en Valencia, ¡seguro que el asfalto se agrieta! Su sonido era pura potencia, velocidad y una precisión que daba miedo. Tras la sonada separación de Hermética, no se quedó quieto y armó Malón, otra bestia del metal con la que siguió reventando cornetas y dejando claro quién mandaba en la batería.
El Pato no se guardaba nada y soltaba sus perlas. Decía que hoy en día, con tanta academia y tanta facilidad, los músicos suenan increíbles, sí, pero «todos iguales». ¡Zas! Un solo para la nueva generación. Su secreto, confesó, fue inspirarse en leyendas como Tommy Aldridge de Whitesnake para perfeccionar ese doble bombo que se convirtió en su marca registrada, un martilleo inconfundible que te pegaba directo en el pecho. No solo tocaba, también producía y ayudaba a bandas nuevas en su propio estudio. El tipo era un pana del rock.
Desde sus últimos proyectos hasta los shows donde revivía los clásicos de Hermética, Pato Strunz nunca dejó de vivir por y para el metal. Se fue un músico que se hizo a sí mismo, un pionero que demostró que el talento y la dedicación valen más que mil tutoriales. Su partida deja un vacío inmenso, pero nos queda un legado que seguirá sonando duro, como nos gusta aquí en Bonchona Radio, la emisora número uno del centro del país. ¡Sintonía Total!
