¡Epa, Bonchones! Pónganse cómodos y súbanle volumen a la radio, que les traemos un chismecito de rock and roll que está más caliente que el asfalto de la Av. Bolívar a mediodía. Resulta que los papás de los helados, ¡The Rolling Stones!, andan con un beta que nos tiene a todos con la boca abierta. Después de su último discazo, ‘Foreign Tongues’, los abuelos del rock desaparecieron de los escenarios y todo el mundo se preguntaba: ¿qué pasó aquí?
La verdad, Bonchones, es que el motor de la banda, el legendario Keith Richards, parece que ya le colgó los guantes a eso de andar de aeropuerto en aeropuerto. El mismo pana lo confirmó, diciendo que el viaje lo deja viendo pajaritos. ¡Y con razón! A esa edad, uno lo que quiere es su mecedora y su control remoto. Mick Jagger también le hizo segunda, así que se acabaron (por ahora) esas giras mundiales que paralizaban el planeta. Pero no se me achicopalen, que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana… ¡una ventana millonaria!
La nueva jugada maestra que se están planteando es montar unas ‘residencias’. ¿Qué es eso? Pues, en vez de ir ellos por el mundo, ¡que el mundo vaya a ellos! La idea es plantarse en una sola ciudad por una buena temporada y que los fanáticos viajen para verlos. ¡Qué nivel, maracucho! Keith soltó la perla de que le encantaría hacerlo en Nueva York, Londres, París o hasta en Roma. La cosa es quedarse quieto, en un solo sitio, y que el gentío se las arregle para llegar. Imagínense ese plan, ¡esto está que quema en Valencia!
El escenario más sonado es atrincherarse en el Madison Square Garden de Nueva York. ¿La razón? A Keith Richards le queda la mansión a un paso, y hasta se habla de que podría llegar a los toques en helicóptero, al mejor estilo de Billy Joel, para dormir en su propia cama todas las noches. ¡Un lujo! Claro que ese lujo tiene su precio. Se rumora que las entradas podrían costar hasta 5.000 dólares. ¡Cinco mil! Con eso uno se compra medio equipo de sonido para poner la 107.1 a todo volumen. Jagger sabe que es un dineral para los fans, pero también sabe que la gente pagaría lo que fuera por verlos, quizás por última vez, en un sitio tan icónico.
Claro, todavía están evaluando si eso les conviene más que llenar estadios gigantescos en cuatro o cinco ciudades clave. Al final del día, todo se resume en comodidad para la banda y, por supuesto, en cuántos ceros tendrá la cuenta bancaria. ¿Será este el futuro de los conciertos para las leyendas de la música? ¿Pagarían ustedes esa fortuna por ver a los Stones en Nueva York? El debate está servido.
Mientras tanto, seguiremos pendientes de cada movimiento de estas leyendas, porque aquí en Bonchona Radio te traemos el chisme completo. No te despegues de la emisora número uno del centro del país, que te mantiene al día con la mejor música y los betas más sonados de la farándula. ¡Sintonía Total!
