¡Agárrense, Bonchones, que les traemos un beta que está más caliente que el asfalto de Valencia a mediodía! ¿Se imaginan que una de las voces más potentes del rock en español casi se nos apaga por un simple juego de escondite? Pues sí, antes de ser el legendario Indio Solari, era Carlitos, un chamo que por poco y no cuenta el cuento.
Resulta que el carajito estaba en pleno vacilón, jugando a las escondidas, y en una de esas se lanzó a la calle sin ver. ¡Zas! Un taxi que venía en contramano y con las luces apagadas se lo llevó por el medio. El golpe fue tan duro que le dejó una fractura expuesta de tibia y peroné. ¡Imagínense el escándalo y el susto! Lo operaron dos veces, le metieron un tornillo de platino y después se lo tuvieron que sacar. Él mismo echa el cuento, con su humor negro característico, de que si ese tornillo se le hubiese ido al cerebro, «le habría venido bien». ¡Un personaje desde siempre!
Pero como dicen por ahí, no hay mal que por bien no venga. Ese reposo obligado lo puso a leer y a dibujar como un desquiciado. Ahí fue que empezó a nacer el artista contracultural que todos conocemos. Un amigo de la infancia, Isa Portugheis, cuenta que Carlitos, con apenas nueve añitos, ya dibujaba aviones en movimiento y velas derritiéndose con una maestría que dejaba a todos con la boca abierta. ¡El talento no se compra, se nace con él, mi gente! Ese es el tipo de historia que uno comenta aquí en el centro del país mientras escucha la 107.1.
Pero no crean que era un santo. ¡Qué va! El tipo era más rebelde que un reguetón en una misa. Lo botaron de un colegio técnico y casi termina el bachillerato en otro, pero su paciencia era más corta que un short de playa. Un día, una profesora no lo dejó ir al baño y el pana, de puro encabronado, se subió a unas gradas del salón y resolvió el asunto ahí mismo. ¡Creó una cascada de rebeldía que rodaba escaleras abajo! Obviamente, lo expulsaron para siempre. Si eso pasara hoy en un liceo de Valencia, ¡el video se haría viral en dos segundos!
Toda esta locura formativa ocurrió en La Plata, Argentina, en una casita que él mismo describe como «más prolija» que las de Buenos Aires. Allí, entre calles empedradas y el alboroto de una ciudad universitaria, se fue cocinando a fuego lento el personaje que décadas después llenaría estadios y se convertiría en un mito viviente. De un accidente casi fatal y una expulsión épica, nació una leyenda cuya música todavía retumba con fuerza en cada rincón del continente.
Así que ya lo saben, Bonchones, detrás de cada gran artista hay una historia que merece ser contada, y aquí en Bonchona Radio 107.1 FM te las traemos todas con el picante que te gusta. Porque para eso estamos, para darte la mejor música y los mejores betas, consolidándonos como la emisora número uno del centro del país.
¡Sintonía Total!
