¡Epa, mis Bonchones! Pónganle pausa a lo que sea que estén haciendo porque este beta musical está que arde y aquí en Bonchona Radio se los traemos de primeritos. Resulta que el cuento con el Indio Solari, esa leyenda del rock argentino que se nos fue, tiene un nuevo capítulo que está de película. Ya saben que el hombre colgó los guayos, pero lo que no sabían es el misterio que rodeaba su despedida final. ¡Agárrense, que esto se pone bueno! La justicia por fin dio luz verde para cumplir su última voluntad: que sus restos fueran cremados. Pero, ¿por qué tanto rollo? ¿Qué estaban buscando? Sigan leyendo que el chisme está servido.
Aquí es donde la cosa se pone picante. Como todo rockstar que se respete, las malas lenguas no tardaron en soltar sus venenos. Que si la fiesta se le fue de las manos, que si esto o aquello… ¡pues se quedaron con las ganas, Bonchones! Los estudios forenses salieron a la luz y ¿adivinen qué? Cero alcohol, cero sustancias raras, ¡nada de nada! El hombre estaba más limpio que talón de lavandera. Lo único que encontraron fue la medicación que tomaba para batallar contra el Parkinson, esa enfermedad que lo tenía a mal traer. Así que la causa oficial fue un ACV, un adiós terrenal pero con la frente en alto y desmintiendo cualquier rumor malintencionado. ¡Un capo hasta el final!
Mientras los tribunales hacían su trabajo, en la calle la gente desató la locura. ¡Y con razón! Miles y miles de sus seguidores, los llamados «ricoteros», se lanzaron a las plazas de Argentina a cantar sus canciones, a hacer el «pogo» más grande del mundo, a llorar y a celebrar la vida de su ídolo. Banderas, abrazos, coros a todo pulmón… ¡una demencia total! Uno ve esas imágenes y se imagina una vaina así en pleno centro de Valencia, con la 107.1 reventando los parlantes. Sería una jornada para la historia, demostrando que cuando un artista cala en el corazón de la gente, no hay quien pare esa energía. Es la prueba de que la música es el lenguaje universal del bonche y la pasión.
Pero el detalle que de verdad pone la piel de gallina, Bonchones, es el que soltó su gente más cercana en redes sociales. Contaron cómo encontraron su santuario personal: el amplificador Marshall de su guitarra y el equipo de sonido donde escuchaba sus creaciones, ¡todavía encendidos! ¿Se imaginan? El hombre partió, pero dejó la música sonando, como diciendo «esto no se acaba aquí». ¡Qué nivel de leyenda! Sus panas de la banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, y hasta su antiguo socio Skay Beilinson, le rindieron tributos que hicieron temblar el continente. Porque una cosa es morir, y otra muy distinta es volverse eterno a través de las canciones.
Al final, el Indio Solari se fue como vivió: a su manera, rompiendo esquemas y dejando a todos hablando. Ahora sus cenizas cumplirán su deseo, pero su voz y sus acordes seguirán retumbando por generaciones. Un recordatorio de que el verdadero rock nunca muere, solo se transforma. Sigan pegados a la programación de Bonchona Radio, la emisora número uno del centro del país, porque aquí les traemos los betas como son, sin pelos en la lengua. ¡Sintonía Total!
